Gojko Bošnjak, año 2018
Gojko Bošnjak
Gojko Bošnjak, nació el 14 de febrero de 1934 en Široki Brijeg.
Gojko Bošnjak, inmigrante croata, más de tres decenios de la Yugoslavia los pasó en la inmigración en Alemania porque, según la etiqueta que le adosó el gobierno yugoslavo comunista, luchó “contra el estado y contra el pueblo”. A menudo su vida literalmente pendió de un hilo. Sobrevivió a dos intentos de asesinato del infame Servicio de Seguridad del Estado, le ofrecieron que se pase “al bando verdadero”, intentaron usar a sus seres más cercanos contra él. Los primeros problemas con el régimen de Tito los tuvo cuando tenía catorce años y las autoridades comunistas se llevaron a su padre Božo a la cárcel por tres años.
Estuvo en la cárcel desde el año 1949 hasta el año 1951. Era rebelde, no quiso ir a la comunidad laboral. Su padre era un conocido molinero con treinta años de experiencia de trabajo en su propio molino. No fue al ejército y no era partidario de ninguno de los ejércitos. Con 21 años en abril del año 1954 Gojko fue enviado a cumplir el servicio militar a Užice. Gracias a “una maniobra que hizo junto con sus colegas” estuvo en el Ejército Popular Yugoslavo 18 meses y no los 24 meses previstos. Cuando regresó del servicio militar se empleó en Novogradnja y llegó a ser presidente de la comisión directiva. Pero muy rápidamente surgieron nuevos problemas: se peleó con el director. El director le “aconsejó” que tenía que proteger al directorio, y no preocuparse de los trabajadores. No podía pasar por encima de eso. Pronto solicitó el pasaporte con la intención de ir a Alemania a lo de su primo Ivan Buntić. Su esposa Iva fue la primera que le trajo la noticia de que tenía que presentarse en Mostar para retirar el pasaporte. La noticia lo encontró trabajando en Vinarija Čitluk. En Mostar lo recibió Mirko Praljak, padre del general Slobodan Praljak, y comenzó a “darle indicaciones sobre cómo comportarse en Alemania’. Pero después de una hora de conversación le dijo que iba a tener que esperar para recibir el pasaporte pues no llegaron todos los papeles desde Lištica.” Después de dos semanas recibió la denegación.

En él prevaleció el gran deseo de abandonar el régimen que no sentía como suyo. Gracias a su amigo Marko – Marka Ćorić de Donji Grac, que le “arregló” el pasaporte, Gojko partió hacia Alemania. Pero se quedó cuatro semanas en Zagreb. En la calle Petrijnska en el departamento de su amigo Mladen Mandić. El departamento estaba ubicado muy cerca de la sede de Zagreb del Servicio de Seguridad del Estado. A Alemania, más exactamente a la ciudad de Karlsruhe en el valle del Alto Rin, llegó en octubre del año 1961 y enseguida, gracias a su primo Ivan Buntić, se empleó en la construcción. Como no tenía la visa correspondiente, después de solamente un mes fue despedido y buscó un nuevo trabajo en un lugar ubicado a unos cien kilómetros.
Después de tres meses de espera le aprobaron la residencia y volvió al viejo trabajo en Karlsruhe. A principios de febrero del año 1962 “cortó con Yugoslavia” definitivamente. Junto con su esposa Iva, que se juntó con él en Alemania gracias a los papeles que arregló su amigo Marka Ćorić, se presentó en el patio de refugiados y pidió asilo político. Eso fue para las autoridades comunistas yugoslavas una señal de que supuestamente trabaja contra el estado y contra el pueblo y se transformó en meta de las mismas. Para ellos se transformó en ustachi aunque ninguno de sus familiares fue ustachi. Su único crimen era que tenía conciencia nacional.
Muy rápidamente se adaptó al modo de vida alemán, orden, trabajo y disciplina. Primero su primo Ivan Buntić abrió un restaurante en el que trabajaba Iva, la esposa de Gojko. Como allí aprendió el oficio, se decidieron, con el apoyo del primo, a abrir su propio restaurante en el año 1970 en sociedad con Božo Plazibat de Dugopolje. Inmediatamente antes de la inauguración de su local los miembros del gobierno yugoslavo comunista intentaron “comprarlo”. A través de su suegro Luka Slišković recibió de los agentes locales del Servicio de Seguridad del Estado de Mostar, por instrucción de Belgrado, una oferta laboral y una invitación a una reunión próximamente – ¡en cualquier lugar fuera de Alemania! Se mantuvo firme en su propósito. Solamente dos años después, en el año 1972, nuevamente lo visitaron en su departamento dos agentes de Mostar y le ofrecieron todo lo que desease solamente para que pase al bando de ellos. No había precio con el que lo podrían comprar. Gojko sacó de su cajita 50 marcos alemanes para cada uno y se los dio para un almuerzo para que recuperen la energía que gastaron en el intento de reclutarlo.
Vivía de su trabajo y esfuerzo. No era ninguna clase de terrorista, como lo señalaron. La gente se juntaba alrededor suyo y de su local. Había bastantes personas destacadas de la sociedad alemana, desde el fiscal público, el juez de la Corte Suprema, hasta inmigrantes. El éxito en el trabajo no se lo pudieron perdonar. Consideraban que en su local ayudaba a los inmigrantes y los incitaba contra Yugoslavia. Por todo eso, en el verano del año 1972 pusieron una bomba en las escaleras de su restaurante y fijaron el detonador para que explote al final del horario de trabajo. La bomba con “una tardanza de cuatro minutos” explotó a las 23.04 horas cuando, por suerte, él y todos sus empleados ya habían salido del trabajo.
En el segundo ataque intentó asesinarlo un ex conciudadano suyo. El segundo ataque contra Gojko Bošnjak sucedió el 28 de diciembre del año 1973, cuando regresaba de la compra de víveres para su restaurante. Sacando los víveres del auto notó que alguien caminaba detrás suyo. Pero no le prestó demasiada atención a eso todo hasta que sintió un contacto en el omóplato. “Le pareció como que algo chasqueó. Giró y vio al atacante sosteniendo una pistola con silenciador detrás de sus espaldas. Por suerte, logró zafarse. La pistola se le trabó y se hirió a sí mismo. Lucharon y rodaron por el patio casi quince minutos. Gojko logró separar el silenciador de la pistola y manteniéndolo firmemente en el piso esperó la llegada de la policía.
En el momento del ataque contra Gojko uno de los visitantes en su restaurante era también Ante Roso, más tarde voluntario croata y general, que enseguida quiso ajustar cuentas con el que atacó a Gojko. El atacante fue el conciudadano de Gojko, cinco años mayor que él, Vlatko Mišić de Ljuti Dolac, que recibió la directiva de los agentes del Servicio de Seguridad del Estado de Mostar Petar Manojlović, Stipe Grizelj y Rade Vukojević. Un año más tarde, en el Juzgado Distrital de Karlsruhe, el 11 de mayo de 1974, Vlatko Mišić fue condenado a diez años de cárcel por intento de homicidio contra Gojko Bošnjak. Vlatko Mišić era conocido en los círculos del Servicio de Seguridad del Estado bajo el seudónimo de “Vran”. Después de cumplir la pena en Alemania, Vlado Mišić fue expulsado a Yugoslavia. Al comienzo de la guerra en Bosnia y Herzegovina se sumó a las unidades del Consejo Croata de Defensa.
Ni después de eso terminaron las amenazas. En dos ocasiones encontró decenas de colillas en su sótano, seguramente de atacantes potenciales que esperaban su llegada. Venían a su departamento, uno hasta era también su primo, jugaban con sus hijos y buscaban la manera de asesinarlo. Después de eso no le permitió entrar a nadie más. Se juntaba con Bruno Bušić, con los esposos Bušić y con Gojko Šušak. Durante su estadía en la inmigración política tuvo la oportunidad de encontrarse y trabar amistad con numerosos inmigrantes políticos croatas. Bruno Bušić, Gojko Šušak y Zvonko y Julienne Bušić son solamente algunos de los que compartían sus ideas políticas con quienes le gustaba pasar días. Justamente la esposa de Zvonko, Julienne Bušić, en “Amantes y locos”, su libro autobiográfico, menciona entre otras cosas también a Gojko y a su local en Karlsruhe.
Gojko Bošnjak frecuentemente era tema en las reuniones del Comité Municipal del Partido Comunista en la ciudad que en ese entonces se llamaba Lištica. De eso se pudo convencer cuando un “topo” desconocido en una ocasión en Alemania le envió una carta anónima y le explicó como se está preparando el ajuste de cuentas con él. De la inmigración política retornó por primera vez en el año 1992, cuando primero con sus amigos trajo ayuda humanitaria a Krk y luego en el mismo año a su Široki Brijeg natal. Su propia libertad y la libertad del estado y del pueblo croatas la celebró con su esposa en el círculo de su familia, sus amigos y los demás inmigrantes políticos en la antigua casa familiar de su suegro Luka Slišković en Mokro.
Fuentes:
Anto Kovačević, Čovjek i njegova sjena (El hombre y su sombra), Zagreb, año 2012, y Bljesak.info
Redacción/crímenes comunistas


