El inmigrante croata Drago Jilek desapareció el 16 de marzo de 1949.
Drago Jilek
El inmigrante croata Drago Jilek desapareció misteriosamente el 16 de marzo de 1949 en Roma. El contenido del legajo de Jilek, guardado en el Archivo Estatal Croata, descubre la verdadera verdad sobre su destino. Jilek es secuestrado en Roma y traído a Belgrado, donde durante muchos años estuvo encarcelado, fue torturado e interrogado por el régimen comunista yugoslavo. Jilek tenía que haber sido el testigo principal contra Andrija Hebrang. ¡Cuando no aceptó eso, fue liquidado sin juicio! Ivica Krilić, colaborador de Jilek e inmigrante, declaró en Roma: “Cuando hablamos de eso, entonces puedo decir que uno de los tres del Departamento para la Protección del Pueblo que secuestraron a Jilek era Budimir Lončar, más tarde ministro de relaciones exteriores de la ex Yugoslavia. Después de ese secuestro Lončar fue promovido a jefe del Departamento para la Protección del Pueblo en Zadar”. Esos son datos que reunió la Comisión para la Investigación de las Víctimas de la Guerra y de la Posguerra, cuyos miembros fueron testigos en el juicio contra los agentes del Servicio de Seguridad del Estado Josip Perković y Zdravko Mustač acusados del asesinato del inmigrante croata Stjepan Đureković.
Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, como uno de los cuadros comunistas de más confianza en Zadar y alrededores, Lončar fue nombrado jefe del Distrito del Departamento para la Protección del Pueblo, policía secreta comunista encargada de investigar a los “enemigos del pueblo”. Los comunistas a escondidas llamaban “batallón submarino” a los “enemigos del pueblo” liquidados que eran arrojados al mar.

Budimir Lončar, que no terminó la escuela secundaria, más tarde se transformó en jefe del infame Departamento para la Protección del Pueblo en Zadar, luego en diplomático yugoslavo y secretario federal de relaciones exteriores, y luego en consejero para política exterior de Mesić y Josipović. Es conocido por haber logrado en las Naciones Unidas el embargo a la importación de armas contra la República de Croacia, y de esa manera dificultó considerablemente que Croacia se arme en la Guerra Patria. ¡El alcalde de Zagreb Milan Bandić intentó condecorar justamente a este hombre, pero por temor a que su sucio pasado salga a la luz y atraiga un gran interés de los medios, Budimir Lončar decidió rechazar la condecoración y cuanto antes silenciar las nuevas críticas surgidas en los medios!
Secuestro de Drago Jilek
Drago Jilek nació el 2 de mayo de 1912 en Sarajevo. Por su patriotismo muy tempranamente se enfrentó con las autoridades yugoslavas, y en 1939 es arrestado por distribuir volantes antiyugoslavos. Tras su liberación de la prisión preventiva continuó sus estudios de derecho en la Universidad de Zagreb, donde lo sorprendió el comienzo de la guerra.
Inmediatamente después de la fundación del Estado Independiente de Croacia se fue a Sarajevo, donde se transformó en subcomisario para Bosnia y Herzegovina. A fines de 1941 se transformó en jefe de la Oficina Nacional de Seguridad en Zemun, luego en comisario de la II Oficina Nacional de Seguridad en Sarajevo y finalmente en jefe del IV Departamento de la II Oficina Nacional de Seguridad (Departamento Anticomunista) en Zagreb. Después del relevo de Dido Kvatemik se transformó en comandante de la Oficina Nacional de Seguridad con el grado de mayor, pero rápidamente él también fue relevado de ese cargo.
Drago Jilek al final de la guerra se retiró junto con el ejército del Estado Independiente de Croacia a Austria, logró sobrevivir a la Tragedia de Bleiburg y refugiarse en Italia. Cuando Božidar Kavran comenzó a organizar los grupos de cruzados (“Operación 10 de abril”), Jilek recibió la tarea de ocuparse de la selección de oficiales que van a volver a la patria y de organizar el servicio de inteligencia croata y establecer contacto con los servicios de inteligencia extranjeros, ante todo con el estadounidense. Jilek pasó la mayor parte del tiempo viajando entre los campos de refugiados en Austria e Italia.
Después del fracaso de la “Operación 10 de abril” Jilek se retiró a Roma, en donde desapareció misteriosamente el 16 de marzo de 1949. Todo lo que quedó de él fue un charco de sangre en la vereda frente a su departamento ubicado en la calle Via XX setembre 43, Magiorato, Roma. Jilek en ese tiempo no tenía ningún tipo de bienes. Todo lo que tenía cabía en los bolsillos de su pantalón: documentos italianos a nombre falso, reloj de mano y unas cuantas monedas de oro. Como viejo y experimentado conspirador, la mayor parte de su riqueza la llevaba en su cabeza. La verdad completa sobre el destino de Jilek hasta no hace mucho tiempo era totalmente desconocida. De tanto en tanto apenas lo mencionaban los autores yugoslavos, como por ejemplo Mile Milatović y Vladimir Dedijer, quienes acusando a Andrija Hebrang invocaban el contenido del denominado “bolsito de Jilek”,y daban a entender que el Servicio de Seguridad del Estado metió sus dedos en la desaparición de Jilek.
Por otro lado, el propagandista del Servicio de Seguridad del Estado, el periodista del diario “Vjesnik”, Đorđe Ličina, en el libro “Dvadeseti čovjek” (El vigésimo hombre) afirmó que Jilek antes de la caída del Estado Independiente de Croacia huyó a Italia, luego a Austria y finalmente se fue a Argentina. En la inmigración lo mataron sus colaboradores, escribe Ličina. No obstante, el contenido del legajo de Jilek descubre la verdad sobre su destino. Jilek fue secuestrado en Roma y traído a Belgrado donde fue interrogado y luego asesinado en fecha desconocida. En el legajo, entre otras cosas, se encuentra la declaración de Jilek que, bajo el seudónimo Drago Duvnjaković,dio el 8 de marzo de1950 en Belgrado.
Ivica Krilić, colaborador de Jilek e inmigrante, en Roma, en conversación con el semanario “Globus”del 13 de enero de 1995, dijo:
“Cuando hablamos de eso, entonces puedo decir que uno de los tres del Departamento para la Protección del Pueblo que secuestraron a Jilek era Budimir Lončar, más tarde ministro de relaciones exteriores de la ex Yugoslavia. Después de ese secuestro Lončar fue promovido a jefe del Departamento para la Protección del Pueblo en Zadar”.
Es posible que esa operación fue un fuerte trampolín para la carrera posterior de Budimir Lončar, que no terminó la escuela secundaria, nacido el 1 de abril de 1924 en Preko cerca de Zadar, al que recordamos como último ministro de relaciones exteriores de la República Federativa Socialista de Yugoslavia.
Del legajo de Drago Jilek es visible que uno de los motivos más importantes de su secuestro fue la intención de los jefes del Servicio de Seguridad del Estado de saber la verdad de cómo se comportó Andrija Hebrang en la cárcel ustachi. Jilek primero afirmo que personalmente no tenía conocimiento sobre que supuestamente Hebrang habría aceptado colaborar con la Oficina Nacional de Seguridad. No obstante, en la mencionada declaración del 8 de mayo de 1950, Jilek testimonió sobre su supuesta conversación con su ex colega estudiante Vice Barić, que en el entretiempo se transformó en oficial de inteligencia del ejército estadounidense con sede en Italia:
“Yo le contaba sobre mi trabajo de inteligencia en la línea anticomunista en el tiempo del Estado Independiente de Croacia. Como a grandes rasgos le conté los casos con el ‘Comité Provincial para Bosnia y Herzegovina’, con el ‘Comité Distrital en Mostar’, le confié también el caso de Andrija Hebrang y sus amigos en relación al cambio. Le dije que Andrija Hebrang, varios meses antes del cambio, le dio a Viktor Tomić, si puedo decirlo así, la obligación de trabajar para la Oficina Nacional de Seguridad, si se lo deja en libertad. Ese fue el verdadero motivo por el que se aceptó intercambiar a Andrija Hebrang. Por orden de Dido Kvaternik todo el asunto de Andrija Hebrang lo condujo hasta el final Viktor Tomić. A la pregunta de Barić respondí que no sabía si Hebrang respetó el “compromiso”, pues yo poco después de eso fui relevado del cargo. Mi conversación con Viktor Tomić, en presencia de Andrija Juratović, fue más tarde. A la misma pregunta me respondió Viktor Tomić: ‘¿Acaso piensas que Viktor Tomić se dejaría engañar?’. A Barić le dije que también la mayoría de los otros, que fueron intercambiados con Andrija Hebrang por Vutuc y Wagner, dieron por escrito su compromiso de colaborar con la Oficina Nacional de Seguridad. A Barić le interesaba especialmente el caso de Andrija Hebrang, y dijo que enseguida le iba a contar eso a su jefe… Recuerdo que una vez Vice Barić tuvo una reunión con Viktor Tomić. Eso pudo ser en febrero de 1946.”
Seguramente se va a problematizar todavía por un largo tempo la cuestión de la veracidad de la declaración de Jilek, teniendo en cuenta las condiciones en las que la dio, pero podemos considerar indudable que la misma influyó significativamente sobre el destino de Hebrang en la cárcel de “Glavnjača”.
Igualmente, es evidente que por Andrija Hebrang mostraban gran interés también los servicios de inteligencia occidentales. Considerando el interés del servicio de inteligencia estadounidense por Viktor Tomić y su misterioso final en la cárcel británica, es seguro que recién nos espera investigar el papel de ellos en ese caso teniendo en cuenta el incuestionable apoyo occidental a Tito en su enfrentamiento con Stalin.
Fuente:
Anto Kovačević, “Čovjek i njegova sjena” (El hombre y su sombra), Zagreb, año 2012.
Bože Vukušić, “Tajni rat Udbe protiv hrvatskih iseljenika iz BiH” (La guerra secreta del Servicio de Seguridad del Estado contra los inmigrantes croatas de Bosnia y Herzegovina), Zagreb, año 2002.
Redacción/asesinato comunista


