Zvonimir Panić, asesinado en Lepoglava en 1949.
Zvonimir Panić
El grupo de mujeres „Krug” organizó el 5 de mayo de 2010 en Zagreb la conmemoración anual por las víctimas de Bleiburg y de los Caminos de la Cruz. El objetivo de esa idea fue celebrar conmemoraciones anuales regulares en Zagreb, y en otras ciudades croatas, junto a la conmemoración central que se celebra en el Campo de Bleiburg en Austria. Las cárceles yugoslavas de Tito fueron uno de los tristes caminos de la cruz croatas. Solamente en las cárceles de la actual República de Croacia estuvieron en prisión más de 50.000 prisioneros políticos, y más de mil de ellos fueron asesinados o murieron como consecuencia de las torturas durante el cumplimiento de la condena. A continuación, traemos uno de los testimonios leídos en la conmemoración sobre el asesinato de Zvonimir Panić.
Zvonimir Panić era un niño cuando lo encarcelaron. Tenía 16 años y 3 meses. Era hijo de campesinos de la aldea de Podturen al lado de Čakovec. En Čakovec cursó la escuela secundaria. Fue condenado a veinte años como ayudante de los cruzados.
En el presidio de Lepoglava fue incluido en el batallón de castigo. Al batallón de castigo enviaban a los condenados de los que se pensaba que eran los más difíciles de quebrar y que había que destruirlos.
Los “milicianos” golpeaban con puños, botas, garrotes, varas de hierro. A los presidiarios los asfixiaban, los ataban con cadenas para que las piernas no les lleguen hasta el piso, le sujetaban las piernas junto a la cabeza, los arrojaban semidesnudos a los solitarios helados, los llevaban a ejecuciones simuladas, los herían. El presidiario no sabía cuándo lo iban a llamar y golpear, y cuando lo iban a llevar al arenal y matarlo.
Dirigía el campo el director Josip Špiranec, mayor del Cuerpo de Defensa Popular de Yugoslavia, oriundo de Bedekovčina al lado de Zlatar. Ejecutaba ciegamente lo acordado con sus superiores, seguramente con Josip Manolić. Personalmente elaboró el proyecto para la fabricación de distintos tipos de cadenas: de 12 kg, de 20 kg y de 50 kg. Es responsable de la muerte de por lo menos doscientas personas. En los años sesenta como premio recibió altas funciones políticas. Cuando Croacia se independizó él estaba en el asilo de ancianos en Naumovac. ¡Nadie lo llamó para que responda por esos asesinatos!
Zvonko en el campo de Špiranec fue expuesto a sufrimientos espantosos. Jovencito … Niño … ¡Y sin embargo no se dejó someter! Era sincero y decidido.
Una vez se animó a quejarse a una comisión. El comandante de la sección Mirko Martinac no le pudo perdonar eso. Lo amenazó abiertamente: “¡Para ti voy a ser una víbora!” Lo metió en el solitario y lo hizo encadenar. Entonces una noche lo empezaron a golpear y a torturar. Sus compañeros de sufrimiento desde los solitarios y celdas vecinas escuchaban el drama sangriento. Escucharon los gemidos de Zvonko y cada tanto los gritos: “¡Viva Croacia! ¡Viva Croacia!” Eso fue el 13 de abril de 1949.
En el Libro de Presidiarios Muertos para Zvonko estaba escrito: “Murió por falla del corazón”. Varios años después el padre de Zvonko milagrosamente consiguió la autorización para trasladar los restos mortales de Zvonko a Podturen. Por sus huesos se podía ver que tenía quebrados el cráneo y las dos canillas …
En la cima de la pirámide criminal en Lepoglava, junto a sus superiores, al principio Petar Muller, y después de él Josip Manolić, estaba el director del presidio Josip Špiranec, que nació el 18 de abril de 1917 en Bedekovčina en el municipio de Zlatar. Se transformó en director el 15 de noviembre de 1945. Como mayor (de apodo conspirativo partisano “Pintar”, observación T. V.) del Cuerpo para la Defensa Popular de Yugoslavia establece terribles torturas en el campo, el instituto penal recién formado en Lepoglava, más tarde Hogar Correccional Penal Lepoglava. Su mandato dura hasta el 31 de diciembre de 1953. Después de eso se transforma en diputado popular para el distrito de Ivanec, para transformarse finalmente en presidente de la Comisión de Asuntos Religiosos en la República Socialista de Croacia en Zagreb. En el período de su sangriento mandato, que duró más de ocho años, sucedieron muchos hechos lamentables y numerosas torturas y asesinatos de presidiarios. No hay dudas de que es el hombre más despiadado, más soberbio y más cruel que haya dirigido el presidio de Lepoglava. Sus procedimientos fueron más animales que humanos. Ciegamente ejecutaba las órdenes, o mejor dicho los acuerdos con sus superiores en el Ministerio del Interior en Zagreb, en la Sección para la Ejecución de Penas…
De profesión era artesano, y con odio miraba a todo presidiario con escuela, lo cual en realidad estaba en armonía con la política existente de los que daban las órdenes. Cuando desde Zagreb (P. Muller) le ordenaron que fabrique las cadenas, avivó su enferma imaginación de torturador… Por toda contravención presentada y en general inventada por los subalternos patológicamente enfermos, les ponía las cadenas a los presidiarios, y disfrutando, en tiempo de invierno sobre las piernas desnudas. En el intercambio de correspondencia con Muller se queja de que en un solitario metió a demasiados presidiarios encadenados, pero lo consuela que ellos van a tener bastante menos aire.
Špiranec con su imaginación criminal enriqueció la exigencia del Ministerio del Interior de “acrecentar la disciplina” y respondió a ese deseo de ellos haciendo fabricar tres clases de cadenas: pequeñas, medianas y grandes. Unas eran de pierna a pierna (alrededor de 12 kg), las medianas de 25 kg, y las más grandes alrededor de 50 kg. Estas de 25 y 50 kg tenían, además de la cadena que conectaba las piernas, detrás de cada pierna una bola de hierro.
Cuando algún guardia golpeaba a un prisionero o lo mataba porque supuestamente se quiso fugar, pero también sin motivo alguno, enseguida encontraba la formulación y la justificación para liberarlo de cualquier investigación… Frecuentemente pronunciaba discursos a través del altavoz y al hacerlo atacaba a los intelectuales, que por lo demás era la también la política del régimen comunista.
El día 5 de julio de 1948, cuando tres desesperados presidiarios saltaron al búnker e intentaron fugarse, comenzó el tiroteo. En esa ocasión sus guardias dispararon contra todos los presidiarios por el patio – por el área de trabajo. Los presidiarios del “batallón negro” dicen que durante ese tiroteo Špiranec vino al búnker que estaba encima de ellos y él mismo disparó contra los presidiarios que estaban acostados en el piso. Permitió que a los presidiarios se los desnude totalmente y que se los golpee en el camino hasta sus celdas. También ordenó todos los castigos disciplinarios posibles colectivos a los presidiarios por un mes, y a los guardias les permitió que durante 24 horas hagan lo que quieran con los presidiarios por las celdas. ¡Esa fue una noche espantosa…!
Aquí el monstruo descrito Špiranec y sus superiores no son personas dignas de ser recordadas, pero esto lo exponemos para que se vea lo mejor posible toda la monstruosidad del desaparecido régimen de Tito.
Fuentes:
Augustin Franić, Hogar Correccional Penal Lepoglava, lugar de torturas y asesinatos de los prisioneros políticos croatas, segunda edición completada y ampliada, Asociación Croata de Prisioneros Políticos, Dubrovnik, año 2010.
Portal del Consejo Cultural Croata, publicado el 14 de mayo de 2010.
De la exposición del Grupo de Mujeres „Krug”, el 5 de mayo de 2010 en Zagreb.
Redacción/crímenes comunistas


