Foto, del álbum personal de Marko Grubišić. Grupo de estudiantes en el que estaban Marko Grubišić y Milan Sušac.
Zagreb
El Consejo del Juzgado del Distrito en Zagreb sentenció el 11 de abril de 1983 a los estudiantes Marko Grubišić a una pena de cárcel de cuatro años, y a Milan Sušac a una pena de cárcel de dos años y medio. Fueron declarados culpables porque en el hogar estudiantil de Lašćina cantaron la canción „Marjan, Marjan” agregando en ella las palabras “inconvenientes” para el régimen comunista de Tito „rojo-blanco-azul”, “bajo los cuales cayeron los Zrinski-Frankopan”, y „una letra más, el nombre de Jesús”.
Muchas ciudades nuestras tienen su himno. Una de ellas es también Split. El himno de Split es la legendaria canción (aunque sería mejor, consideran algunos, llamarla cantilena) „Marjan, Marjan“, y en la versión que las autoridades de la ciudad eligieron el texto es: „Marjan, Marjan / Marjan, Marjan /, Marjan, Marjan / Marjan, Marjan, ¿por qué no enarbolas la bandera? / ¿Por qué no enarbolas la bandera, por qué no enarbolas la bandera? / ¿Por qué no enarbolas la bandera, la querida tricolor? / La querida tricolor, la querida tricolor / la querida tricolor, ¡nuestra bandera croata! / Con la que se gloría, con la que se gloría / Con la que se gloría, toda Dalmacia / Toda Dalmacia, toda Dalmacia / Toda Dalmacia, ¡y la madre Croacia!”.Se trata de una vieja y evidentemente popular canción, pero se desconoce cuándo y en qué contexto surgió. Algunos piensan que sus comienzos hay que buscarlos en el siglo XIX, y otros la relacionan con el comienzo de la reforestación de la zona del Marjan. Tal vez surgió entre los trabajadores y campesinos que trabajaron en la reforestación, y es posible que haya sucedido así pues los ecos de la batalla marítima cerca de Vis en 1866, cuando supuestamente la canción fue recitada o escrita por primera vez, todavía estaban vivos entre la gente.
También parece que el cambio espontáneo de alguna de sus partes comenzó junto con su canto. Según la que posiblemente es la variante escrita más antigua que al compositor Antun Dobronić le dijo el obrero de Kaštela Roko Britivić, la canción completa era: „Marjan, Marjan / ¿por qué no enarbolas, la querida tricolor?, ¡nuestra bandera croata! / Con la que se gloría toda Dalmacia, toda Dalmacia y las queridas islas / Que hundieron en el mar al ‘Re d’Italiu’”. La mención del acorazado italiano hundido al lado de Vis sugiere el recuerdo de la batalla marítima. No obstante, al principio del siglo XX fue anotada en el libro de Dujam Srećko Karaman, y para nosotros aquí la (primera) parte interesante dice: „Marjan, Marjan / ¿Por qué no enarbolas la bandera? / ¿Por qué estás tan malhumorado? / Acaso no tienes ganas / Marjan, Marjan / Mi sombra espesa / En ti se crían / ¡Todas las muchachas jóvenes!”. La versión de Karaman sugiere que en el tiempo cuando fue escrita Marjan era un paseo de Split, conocido por su gran y tranquilizadora sombra. Al mismo tiempo la canción entró también en la vida política. Cuando los populares vencieron a los autonomistas en las elecciones municipales en Split el año 1882, supuestamente por la ciudad retumbaba la canción con el texto siguiente: „Marjan, Marjan, ¿por qué no enarbolas la bandera? / La querida tricolor, nuestra bandera popular / Roja, blanca, azul – esa es la verdadera bandera / el que está bajo ella, ¡no es cobarde!“.

El uso político de la canción predominó en los siguientes decenios. Que el lector no tome a mal que citemos todas esas variantes, pues eso es necesario para entender mejor esta historia. En el período de entreguerras la canción en varias ocasiones fue armonizada, y eso lo hizo también Ivo Tijardović en la forma en que hoy en su mayor parte es aceptada como himno de la ciudad de Split. Pero con una gran diferencia: en su variante faltó el verso „nuestra bandera croata”. Los motivos de Tijardović posiblemente hay que buscarlos en la evaluación de que ese verso sería inaceptable para el régimen real serbio de Karađorđević. El imperialismo serbio bajo el manto del yugoslavismo se transformó en el entretiempo (en los años 1920 y 1930) en el principal enemigo de los intereses nacionales croatas, lo cual nuevamente (a juzgar por todo) condicionó el nuevo cambio de la canción. Según algunos datos, en las filas de la juventud del Partido del Derecho era popular en la siguiente forma: „Marjan, Marjan / ¿por qué no enarbolas la bandera? / La querida tricolor, nuestra bandera croata / Roja, blanca, azul, esa es la verdadera bandera / el que está bajo ella, ¡no es cobarde! / Y el que no está, ¡mejor que no exista!”.
Un paso en el cambio de la canción lo hizo también el partisano Silvio Bombardelli. Su versión de la canción dice: „Marjan, Marjan, ¿por qué no enarbolas la bandera? / Querida bandera, nuestra bandera de la libertad / Roja, blanca, azul, esa es la verdadera bandera / en ella se lee el nombre del camarada Tito, y del otro lado – ¡adelante partisanos! / Y en la cima de la bandera – la estrella de cinco puntas.”
El nuevo régimen comunista adoptó totalmente la versión de Bombardelli de la canción. Se transformó en uno de sus símbolos protectores, pero también intocables. Por primera vez en su historia el cambio de los versos o las palabras podían llevar al autor a la cárcel por largos años. Justamente eso sucedió el 11 de abril de 1983, cuando el Consejo del Juzgado del Distrito en Zagreb sentenció a Marko Grubišić a una pena de cárcel de cuatro años, y aMilan Sušac a una pena de cárcel de dos años y medio. Los acusados, como figura en la sentencia, fueron declarados culpables porque en la noche del 23 al 24 octubre de 1982 en el hogar estudiantil de Lašćina, en el festejo del cumpleaños de una estudiante, supuestamente, „en varias ocasiones y a toda voz”, cantaron la canción „Marjan, Marjan”, y eso de manera que agregaron las palabras „rojo-blanco-azul, bajo los cuales cayeron los Zrinski – Frankopan“, y „una letra más, el nombre de Jesús“. Esos versos son para el Consejo Judicial indudablemente provocativos, provocaron “la intranquilidad, el disgusto y la reacción” de un estudiante de nacionalidad serbia.
Los denunció otro estudiante
Hay que saber que él mismo no escuchó a Grubišić y Sušac cantando los versos incriminados, sino que supuestamente sobre eso le informó la estudiante en cuya habitación se celebró el festejo del cumpleaños. Básicamente, alrededor de las tres de la mañana, el intranquilizado y disgustado estudiante decidió reaccionar e informó de todo al secretario de la Federación Comunista en el hogar de Lašćina. Al día siguiente a la noche tarde, el 25 de octubre de 1982 alrededor de las 23 horas, Grubišić y Sušac supuestamente maltrataron físicamente al informador. Lo que sigue es sencillo: investigación policial, acusación, juicio, condena y cárcel.
Aquí no vamos a dirigir especial atención hacia los fenómenos que apuntan con fuerza en dirección a un proceso montado: desde las evidentes contradicciones en las declaraciones de los principales testigos de la acusación – uno declaró que estaba seguro de que un grupo cantaba “rojo, blanco, azul, esa es la verdadera bandera, bajo la que cayeron los Zrinski-Frankopan“, otro que un grupo cantaba „adelante, partisanos“ y no escuchó que alguien haya mencionado “el nombre o el corazón de Jesús”, y otro que un grupo cantaba „adelante, partisanos“ y otro grupo „el nombre de Jesús“ y que no escuchó mencionar a “los Zrinski y Frankopan”, el tercero en la investigación declaró que solamente escuchó que se mencionaron “el corazón de Jesús y los Zrinski y Frankopan” y en el juicio que escuchó solamente que cantaron la canción “en su versión original” ante lo cual piensa en aquella con el texto del “camarada Tito” y “adelante, partisanos” – que no permiten confirmar claramente la forma en que se usó la canción, rechazar los testimonios de otros numerosos testigos (al menos tres consecuentemente decían que ni siquiera escucharon que alguien haya cantado la canción mencionada en cualquiera de sus formas) hasta la controvertida información según la cual el único testigo del ataque es al mismo tiempo también la (supuesta) víctima del ataque. Grubišić y Sušac fueron condenados por una forma mucho menos analizada en nosotros de delito de pensamiento o delincuencia política verbal. Se trató del notable artículo 134 (incisos 1 y 3) del Código Penal de Yugoslavia, es decir del delito de provocar y encender el odio nacional, racial o religioso, la división o intolerancia entre los pueblos y las nacionalidades de Yugoslavia que viven en la República Socialista Federativa de Yugoslavia, que posteriormente provocó desórdenes y violencia. Como este delito se hallaba en el Capítulo XIV del Código Penal federal (delitos contra los fundamentos del orden social de autogestión socialista y contra la seguridad de la República Socialista Federativa de Yugoslavia), a Grubišić y a Sušac haber supuestamente cantado unos cuantos versos los trajo al estatus de enemigos del estado arrestados, condenados y castigados.
En comparación con muchos más casos analizados de clásico delito de pensamiento (artículo 133, inciso 1), en ejemplos como este el régimen en realidad no tuvo que acudir demasiado a los juicios montados. Definidos por ley y totalmente dependientes de la postura del tribunal, eran determinantes dos fenómenos, y los dos entran en el marco del fenómeno de la propaganda enemiga. Grubišić y Sušac sabían con anterioridad que los versos incriminados son tergiversación enemiga de la verdad histórica, sabiendo eso, es decir conscientes de que se trata de un acto enemigo, decidieron cantarlos intencionalmente, y con un plan pensado para que pronunciando palabras enemigas provoquen la herida de los sentimientos nacionales de alguien. Para demostrar el pensamiento contrarrevolucionario o la intencionalidad de Grubišić y Sušac, el consejo judicial solamente tenía que declarar los versos como una falsificación histórica enemiga, cuya pronunciación supuestamente sin dudas hiere los sentimientos nacionales de los serbios.
Veamos como el consejo judicial perpetró este deshonroso acto. Al comienzo se sentenció que Grubišić y Sušac cambiaron el texto auténtico de la canción revolucionaria „Marjan, Marjan“. Eso es, naturalmente, una mentira evidente, como mostró detalladamente uno de sus abogados. De lo mencionado anteriormente se desprende que existían numerosas y distintas versiones de la canción, y de que aún los mismos partisanos usaban varias versiones. En otras palabras, no era posible en general determinar versiones auténticas de la canción porque no existía una auténtica versión de la canción, ¡ni siquiera en el período partisano! La Corte Suprema previsiblemente rechazó ese argumento de la defensa, agregando en la sentencia de segundo grado también que la supuesta intención enemiga de ellos era visible en que “glorificaron personas de la historia croata” (los Zrinski y Frankopan). De esa manera, se dice a continuación, “eran conscientes de que cantando de esa forma (es decir cambiando supuestamente el texto auténtico y mencionando a los Zrinski y Frankopan) pueden provocar y encender el odio y la división hacia un grupo de personas de otra nacionalidad“. Aquí hay que detenerse pues los dos tribunales declararon que nombrar a dos familias nobles del siglo XVII también es propicio para provocar intolerancia nacional, odio y división. Más precisamente, que nombrar a los Zrinski y Frankopan hirió los sentimientos nacionales del estudiante de nacionalidad serbia.
Veamos los argumentos de la defensa. En el momento de la pronunciación de las dos sentencias, los Zrinski y Frankopan estaban muertos ya hace alrededor de tres siglos, en Zagreb existían la Plaza Nikola Šubić Zrinski, la Plaza Katarina Zrinski y la Calle Petar Zrinski y Frankopan, y son mencionados en todos los manuales escolares de historia.
Los destacados miembros de las familias perdieron la vida en la lucha contra los austriacos, y antes se enfrentaban también a los otomanos. Los serbios mismos, a los que sabían recibir en sus tierras salvándolos de esa manera de los violentos turcos, les estaban agradecidos y a menudo lo expresaron en diarios y publicaciones posteriores. Finalmente, los Zrinski y Frankopan se transformaron en valor simbólico integral de la identidad nacional croata, lo que no negaba ni el mismo régimen. ¿Cómo, pues, nombrar a los Zrinski y Frankopan podía ofender a cualquier serbio? El tribunal federal redujo la pena de Grubišić a dos años y medio y la de Sušac a un año y medio de cárcel, principalmente por la postura de que el (supuesto) ataque a una persona no es lo mismo que provocar desórdenes masivos. La interpolación de los Zrinski y Frankopan en la canción „Marjan, Marjan” siguió siendo parte del amplio plan enemigo para provocar intolerancia nacional, odio y división.
Independientemente del desgraciado destino de Grubišić y Sušac (y seguramente por sentencias como estas) en los años siguientes el número de cantantes de la canción „Marjan, Marjan” crecía irrefrenablemente. No, naturalmente, en la “auténtica variante revolucionaria”, pero – para el régimen algo aún más devastador – no tampoco en la versión que supuestamente fue cantada en la noche de abril en un hogar estudiantil en Zagreb. En la segunda mitad de la década de 1980 la versión más extendida de la canción decía: „Marjan, Marjan, ¿por qué no enarbolas la bandera? / La querida tricolor, nuestra bandera croata / Roja, blanca, azul, esa es la verdadera bandera, ¡el que está bajo ella no es cobarde y el que no está es mejor que no exista! Y una letra más – el nombre de Jesús.” Esta variante estaba especialmente extendida en Dalmacia, y provocó un escándalo público de bastantes proporciones en abril de 1989, cuando fue cantada en el partido de básquet entre Jugoplastika y Partizan de Belgrado. Todo atrajo la atención de los periodistas extranjeros que comenzaron a hacer preguntas incómodas a los dirigentes del partido del régimen. “¿En qué consiste el mal de que alguien canta?“, le preguntó uno de Alemania a los dirigentes de Split, “y en ese contexto si la canción Marjan, Marjan es una vieja canción croata?“ Nuevamente el régimen no aprendió nada: se celebraron nuevos juicios (aunque por contravenciones políticas), y los medios a los que cantaban ésta canción los llamaban nacionalistas y fascistas. Un año después del mencionado partido de básquet, la canción quedó, y el régimen comunista de Tito desapareció de la escena histórica.
Fuente:
Večernji list del 21 de marzo de 2021
Redacción/crímenes comunistas


